Sultana forma parte de la Instancia Saharaui Contra la Ocupación Marroquí (ISACOM), desde dónde se dedica a la sensibilización y denuncia de la situación que sufre el pueblo saharaui, defendiendo el derecho de este a la libertad, la independencia y la dignidad.

En 2007 sufrió una brutal agresión por parte de la policía marroquí donde perdió un ojo y desde entonces ha sufrido repetidamente la represión por parte de las autoridades de Marruecos. Desde el 2020 se encuentra bajo arresto domiciliario de manera ilegal, la policía marroquí rodea su casa y tanto ella como su familia han sido víctimas de diferentes maltratos físicos y psicológicos.
A pesar de toda las agresiones, Sultana continúa con su labor defendiendo los derechos de las mujeres, visibilizando prácticas patriarcales que habitualmente se ejercen en contra de las mujeres que manifiestan sus ideas políticas. Las fuerzas de ocupación marroquí le someten a este maltrato físico buscando acallarla y silenciarla.
